Cultura y mercado

3 marzo, 2014

Las palabras «cultura» y «mercado» hacen, cuando las posamos una junto al otro, un campo de minas conceptual, que es por donde se pasea la asignatura Cultura y mercado, del Máster en Humanidades: arte, literatura y cultura contemporáneas. Hoy en día desacreditamos creadores culturales para ser “comerciales” a la vegada que hablamos de una “cultura de consumo” como sinónimo de modernización. Discutimos si la Cultura con mayúscula es elitista a la vegada que despreciamos prácticas culturales de grandes sectores de la población por “bajas”. Identificamos la autenticidad de las creaciones artísticas paralelamente a la de culturas juveniles nacidas a las calles. Para entender este entramado de tensiones, reseguimos a la asignatura como hemos ido dando forma al vínculo entre mercado y cultura desde el siglo XIX, con el convencimiento de su importancia en la manera como damos sentido en el mundo y el lugar que ocupamos, en la forma que toma el individualismo moderno en nuestra experiencia.

El viaje se concreta en tres etapas. La primera es una reflexión sobre la ambivalencia del pensamiento occidental en relación al papel que juega el mercado en la cultura. A partir del análisis de la genealogía de las nociones de mercado y de cultura, entendemos el uso del término “cultura” como antagónico al desorden social y vital que genera la emergencia del mercado, la industrialización y la urbanización. Esta contextualización histórica nos permite establecer unas coordenadas desde las cuales analizar las críticas furibundas y las celebraciones apologéticas del papel del mercado en la cultura que se hacen desde la Segunda Guerra Mundial.

La segunda etapa es un recorrido histórico sobre la imbricación entre el mercado y la cultura que tiene en cuenta no solo la importancia del desarrollo de un mercado del arte y de una industria alrededor de la cultura popular (y por tanto como aparece, se consolida, naturaliza y tambalea la noción de propiedad intelectual), sino también la creciente importancia cultural de los artículos de consumo genéricos y, en consonancia, de los significados en el funcionamiento del mercado.

La tercera etapa, finalmente, se fija en la articulación de todos estos desarrollos en el individualismo moderno. Mediante algunas de los análisis más perspicaces sobre la ensambladura entre consumo cultural y relaciones sociales, nos adentramos en los vínculos entre cultura e individualismo, no solo en referencia a las formas de distinción social, sino a uno de los valores fundamentales para entender nuestra contemporaneidad: la busca de la autenticidad.

Video docente de la asignatura sobre la noción de autenticidad

El resultado del viaje son unos aperos para pensar con más claridad las grandes ambivalencias, tensiones y contradicciones inherentes a la manera como hablamos y pensamos la cultura y su relación controvertida con el mercado. Unos aperos, en definitiva, para desenmascararnos y entendernos con algo más de claridad. También a los cambios en los cuales estamos inmersos a raíz de la sacudida que ha supuesto la digitalización de muchos contenidos y prácticas culturales.03

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