Mirar la reivindicación LGTBI desde el cuerpo, la política y el mercado — Entrevista a Begonya Enguix

28 junio, 2020 etnologia-del-orgullo-entrevista-begonya-enguix

Begonya Enguix Grau, antropóloga y codirectora del grado de grado Antropología y Evolución Humana UOC, publicó el año pasado el libro «Orgullo, protesta, negocio y otras derivas LGTBI». Este libro se basa en una etnografía del Orgullo que la autora ha realizado durante 10 años. El texto desarrolla sus implicaciones políticas y plantea nuevas miradas desde cuatro ejes que articulan el Orgullo pero también sirven para pensar las realidades LGBTI: el cuerpo, el activismo, la política y el mercado.

Con motivo de su última publicación, «Orgullo, protesta, negocio y otras derivas LGTBI» (Doce Calles, 2019) y coincidiendo con el día del Orgullo LGTBI, hemos querido entrevistarla, para conocer de una forma panorámica la tesis y las conclusiones de su investigación.

Begonya Enguix, antropóloga, investigadora y profesora UOC



Qué celebramos el 28 de junio desde una mirada antropológica?

El 28 de junio es una celebración identitaria: se celebra el derecho a ser, pero es también una celebración comunitaria, donde se celebra ser parte de un grupo con el que se comparten discriminaciones, y vivencias, luchas y esperanzas. Se celebra el derecho a estar con los demás y visibilizar con los otros, creando y reafirmando la idea de la existencia de una comunidad que se establece de acuerdo con el ser pero se mantiene la base de la reivindicación.

La reivindicación de la diversidad afectiva, sexual y de género respecto a la heteronormatividad patriarcal, no nace en Stonewall, ya había existido antes; lo que nace en Stonewall es la forma moderna de reivindicarla desde una posición de Orgullo y no de estigma social.

¿Cómo mirar este movimiento reivindicativo desde estas perspectivas: cuerpo, política y mercado?

Articulo mi análisis sobre identidades, políticas, diversidades y diferencia, en torno a tres ejes fundamentales:

El primero es el cuerpo y analizo como el ser, el sentir y la reivindicación las llevamos al cuerpo y cómo lo expresamos mediante un cuerpo.

El segundo eje es la política, entendida como políticas corporales pero también considerando la articulación política de las reivindicaciones para la liberación en los activismos LGTBI y sus relaciones con instituciones públicas, partidos y otros elementos de la política reglada.

Y finalmente, el tercer eje importante en mi investigación es la mercantilización y el negocio. Hablo del capitalismo rosa, del pinkwashing, de cómo generalmente se presenta de una forma dicotómica la protesta y el negocio, la reivindicación y la fiesta.

La manifestación estatal del Orgullo LGTB de Madrid, la más grande de Europa, está sometida a estas tensiones, a estas falsas dicotomías que ya no nos sirven para comprender la complejidad que entraña. Además de las manifestaciones oficialistas o asimilacionistas, que siguen el esquema de la manifestación estatal de Madrid, están amparadas por la Federación Estatal LGTBI, y en las que se acusa de estar «mercantilizadas», encontramos otro modelo de protesta a lo llama orgullo crítico y que va adquiriendo más y más importancia con los años. El orgullo crítico se presenta como no mercantilizado, como una unión de luchas y como una reivindicación más «auténtica» al no estar atravesada ni por negocio ni por la fiesta.

Reivindicación LGTBI



¿Cuáles son los modelos de reivindicación LGTBI en la manifestación del Orgullo?

Como he dicho, existen al menos, y a grandes rasgos, dos grandes modelos de reivindicación LGTBI, que son el asimilacionista oficialista y el crítico-radical. No son nuevos: las tensiones entre asimilarse a la población general o luchar por una transformación social profunda han existido siempre y siempre han estado en diálogo con mayor o menor visibilidad de unos y otros.

La reivindicación asimilacionista aspira a la obtención de la ciudadanía sexual en igualdad de derechos. Es decir, aspira a la igualdad de derechos y apela a los derechos humanos. El activismo crítico-radical ve la liberación sexual y de género como un elemento desde el que romper la norma, acabar con las desigualdades y el capitalismo, y cada vez más, considera la lucha por la liberación sexual y de género conjuntamente con la lucha de clase, la lucha antirracista, la lucha contra precariedad, a favor de los refugiados, etc.

Uno está digamos más autocentrado en sus reivindicaciones (igualdad de derechos) y el otro apela a la transformación social y es un orgullo anticapitalista.

 

Dentro de tu tesis en relación al eje del mercado, ¿qué papel tienen estos modelos en la manifestación del Orgullo LGTBI?

En principio, mi investigación debía centrarse en la manifestación estatal de Madrid y todas las tensiones que la atraviesan y a partir de las cuales podemos explorar los activismos LGTB y también las identidades actuales. Como ocurre en toda investigación, a medida que se avanzaba en la investigación, se va ampliando la dimensión del análisis y al final del Orgullo Crítico ha tenido mucho protagonismo.

En Madrid, el modelo asimilacionista de la manifestación estatal tiene más tradición que el orgullo crítico. Antes del año 2007 no se celebró ningún Orgullo alternativo. Barcelona es otra historia.

En Barcelona la panorámica es totalmente diferente, porque desde que en 1977 se celebró la primera manifestación por la liberación sexual de España, hasta la actualidad, ininterrumpidamente ha habido un orgullo digamos crítico, que se declara heredero del 77, cuando también las luchas eran conjuntas. En aquella primera manifestación había comunistas, personas pro-amnistía, gays, feministas, trans… Barcelona ha tenido una continuidad de la reivindicación crítica, y es en 2009 que aparece un modelo mercantilizado, que es el Pride.

Pero el Pride Barcelona no es exactamente como el Orgullo de Madrid, ya que en Madrid, ya pesar de todos los intereses y presiones, la manifestación estatal continuarán convocando y controlando colectivos activistas LGTB mientras que el Pride lo convoca una organización empresarial, eso sí, con la colaboración de activistas.

Las tensiones entre protesta y negocio, entre fiesta y reivindicación, funcionan de forma diferente y tienen efectos diferentes: desde el Orgullo crítico se dice del estatal y del Pride que no son reivindicativos y están mercantilizados. Pero los activistas madrileños defienda su papel social y el estatus político de la marcha que convocan.

Manifestación Orgullo LGTBI



¿Cómo le afecta a la reivindicación del Orgullo LGTBI cuando aparece el Pride?

Lo que yo defiendo en el libro es que ningún modelo de reivindicación es puro, que en los cuerpos expresan las tensiones y que estas tensiones y los cuerpos que las expresan son políticas. Encontramos por ejemplo, cuerpos más o menos normativos, más o menos espectaculares, y sobre todo si hay carrozas patrocinadas por empresas los cuerpos tienden a ser cuerpos de escaparate y estereotipados -además de mayoritariamente masculinos- con los que muchísima gente no se ve reflejada.

El Pride lleva al extremo la mercantilización de la protesta, de hecho surge para situar Barcelona en el mapa de la mediterránea. Su primera pancarta es una bienvenida a la ciudad. Como la fórmula de marcha a pie + carrozas de Madrid, desde que comienzan las carrozas en 1996 y sobre todo en 1997, incide en el enorme crecimiento de la manifestación, el Pride ya adopta directamente la fórmula de carrozas.

Tenemos que pensar que el Orgullo de Madrid en 10 años pasa de tener 3.000 participantes a tener 1.500.000. Según la organización, cada año participa un millón de personas. Y esto, sin duda, da a los organizadores poder de interlocución con las instituciones y permite promover cambios a nivel legislativo como los que hemos vivido en el país.


¿Cómo afecta el Pride en los ejes cuerpo, política y mercado de la reivindicación LGTBI?

En primer lugar afirma que la fórmula que Ruth Toledano llamó «la manifiesta» es una fórmula de manifestación muy efectiva. Desde el Orgullo crítico se entiende que esta fórmula de reivindicación no es crítica ni política. Lo que yo defiendo es que pueden haber carrozas y que puede haber reivindicación política. De hecho, hay carrozas, reivindicación y política a la manifestación estatal de Madrid. Un buen ejemplo es el boicot del año pasado a Ciudadanos. Este estatus político tan cuestionado de repente quedó expuesto claramente. Lxs participantes detuvieron la manifestación para echar un partido que hace pinkwashing y sólo recuerda las realidades LGTBI por su interés electoral pero no a la hora de hacer políticas progresistas e igualitarias.

Después tenemos otro modelo, una manifestación con cuerpos no esculturales, con no participación de partidos de forma explícita… que es la del Orgullo crítico. No se fórmula desde el cuerpo estereotipado, se articula desde otro cuerpo, desde otra mirada del cuerpo. No es un escaparate electoral, y no está mercantilizada, porque no hay empresas ni carrozas ni partidos. La ausencia de todos estos elementos hacen que se considere más «pura», en continuidad con la protesta de los años 70 y 80.

LGTBIQ+



Entre Madrid y Barcelona, ​​¿qué vemos en la reivindicación del Orgullo?

Estos dos modelos de hacer, de mostrar, de pensarse, de hacer política, de manifestarse, no son excluyentes, son complementarios. Mucha gente de Madrid va a las dos manifestaciones, a la Estatal y en la crítica.

En Barcelona encontramos los dos extremos. La continuidad desde el año 77 en una manifestación por la liberación sexual y de género afín al activismo crítico, y que este año en el 2020 se ha posicionado claramente por la unión de diferentes luchas. Y el Pride que no es que «esté» mercantilizado, es que «es» mercantilizado, porque el activismo en el Pride está en un segundo plano.

En mi libro yo hablo de la necesidad de sumar luchas utilizando el expertise del activismo LGTB oficialista y de cuáles son las posibles derivas del activismo LGTB propugnando una alianza fuerte con los feminismos. 2020, con la celebración de los orgullos críticos tanto en Barcelona como en Madrid, y la cancelación de los actos presenciales de la manifestación estatal y del Pride Barcelona, puede ser un punto de inflexión.

Al lema oficialista de Madrid aparece por primera vez el término feminismo; a la manifestación crítica de Barcelona, como he comentado, se hace muy explícita la convergencia de luchas. Es posible que 2020 sea un punto de inflexión: de momento, este año, los modelos de manifestación con carroza no se han celebrado.


El hecho de que entre la mercantilización, y por tanto, en una lógica capitalista, ¿qué interés podría tener el sistema de incluir colectivos que antes eran excluidos? ¿Cómo afecta a nivel político? ¿Y de transformación social?

La inclusión de las carrozas no debe verse como la anulación de la capacidad transformadora del activismo. Todo lo contrario. Entran las carrozas, entra la visibilidad, entra el eco social, crece el número de participantes, la manifestación se hace enorme, y el activismo oficialista LGTBI se convierte en el interlocutor legítimo de las luchas LGTBI. Y 2005 somos el tercer país del mundo en tener matrimonio igualitario. Por eso defiendo que no necesariamente son dos modelos donde uno es claramente político y el otro comercial, no, los dos son políticos y desde los dos se hace política y se pueden hacer transformaciones. Ahora, son luchas diferentes. Una es anticapitalista y antisistema, el otro, a partir del sistema, implementa políticas de igualdad. Ahora la empresa tiene capacidad de actuación política: cuando llevan a cabo protocolos antidiscriminatorios, o protocolos de visibilidad de su diversidad, sexual y de género, están haciendo acciones políticas. Y eso, cada día se ve más en la manifestación estatal de Madrid con la participación de empresas pero no con carroza sino en la primera parte de la manifestación que se a pie y muy reivindicativa.

La acción política no está circunscrita a los partidos y los movimientos sociales y no es incompatible ni con el negocio ni con la empresa, elementos fundamentales en la lógica neoliberal y capitalista.

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Orgullo LGTBI



¿Qué nos dice de este mundo el hecho de que en el momento que entra la mercantilización de un movimiento, a continuación, entra la visibilidad?


Es un mundo donde el beneficio está primando sobre las demás cosas, pero, de paso puede tener efectos positivos. Por ejemplo, se está hablando de los efectos positivos del turismo de personas LGTBI en la democratización de países sin libertades. La visibilidad es fundamental, así como la participación política. Durante muchos años, ha sido el modelo de carrozas de Madrid el que ha sabido combinar empresa y reivindicación. Recordemos que las empresas que participan firman un protocolo y están comprometidas con los derechos LGTB. Además, bares y discotecas han sido parte de la vida LGTB e incluso favorecieron las relaciones y las libertades LGTB cuando no había ni colectivos. Ahora bien, dirigirse al «segmento» LGTB (que casi siempre termina siendo el segmento «gay») es profundamente excluyente. Es un tipo de «estrategia» que sólo está disponible para ciertos colectivos con mayor capacidad adquisitiva. Sin esta exclusión, facilita la visibilidad y la obtención de derechos.

Hay mil maneras de vivir y mil maneras de mirar, de concebir la protesta, la acción política, la relación con las instituciones, la relación con los partidos, incluso la relación entre disidentes sexuales y de género. Hay objetivos y estrategias diferentes. Pero no hay formas más auténticas de protesta ni formas buenas o malas de acción política. Aunque las diferentes manifestaciones puedan presentarse como modelos antagónicos o contradictorios, no lo son: son ejemplo de una pluralidad de vías que no se excluyen y que siempre han coexistido. El hecho de que muchxs participantes vayan a las dos manifestaciones -oficialista y crítica- muestra cómo la realidad es menos antagónica que nuestra manera de pensarla.

Si os interesa saber más sobre la reivindicación LGTBI, os invitamos a leer este artículo:

Protesta, Mercado e Identidad en las celebraciones del Orgullo LGTBI — Begonya Enguix

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