Aceleración, resonancia y posverdad

4 noviembre, 2021
Posverdad en letras

El profesor Lee McIntyre, citando los diccionarios de Oxford, define la posverdad como “aquello que se relaciona con, o denota, circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes a la hora de conformar la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a las creencias personales”. Por otra parte, los estudios del neurocientífico Ignacio Morgado, que recogen, entre otros, los trabajos de Antonio Damasio, nos hacen ver que solo una buena relación entre emociones y razón permite orientar adecuadamente nuestras acciones en el mundo. Queda claro que este “adecuadamente” debería explicitarse más, pero por el momento podríamos conformarnos afirmando que una buena orientación de la acción ha de poseer, entre otros, estos dos atributos: responder a la realidad y ser ética. Repito, sé que esta definición de “orientar adecuadamente” es del todo insuficiente, aunque de momento puede sernos útil.

Solo una buena relación entre emociones y razón permite orientar adecuadamente nuestras acciones en el mundo

Si hacemos caso a Morgado, podemos pensar que la solución a los problemas que plantea la posverdad no pasa por la eliminación de las emociones para conseguir una racionalidad pura, sino por una saludable relación entre razón y emoción. Como bien sabemos por experiencia propia tal tarea no es sencilla, pues exige que nos relacionemos en profundidad con el mundo, lo cual, entre otras cosas, pide atención, introspección, diálogo y pensamiento crítico, actividades que sin la actitud y tiempo que demandan, obviamente, no pueden llevarse a cabo. Pero, como afirma el sociólogo Hartmut Rosa, vivimos en sociedades afectadas por un ciclo de aceleración impulsado por la aceleración técnica, la aceleración del cambio social y la aceleración del ritmo de vida, hecho que dificulta en gran manera nuestro diálogo con el mundo, incluido nuestro propio diálogo interior. Para Rosa la alienación tiene que ver con que el mundo ya no nos hable, fenómeno que produce vacío y pérdida de emoción. Así, considera que entrar en una relación de reciprocidad con el mundo es lo contrario a la alienación, y utiliza el término “resonancia” para denominar a esta relación recíproca.

Con la Oreja Roja

Sin embargo, Rosa nos advierte que no debemos pensar que el fenómeno de la resonancia sea puramente psicológico, pues los elementos culturales, en particular, los sociopolíticos, deben también ser considerados. Rosa presenta tres ejes de resonancia: horizontal, vertical y diagonal. En el primero incluye las relaciones con los demás, desde la amistad a la democracia; el vertical permite la experiencia del mundo en sí, y comprende la relación con los elementos naturales, las experiencias transcendentes y el arte; finalmente, el diagonal incluye aquellas relaciones que comportan aspectos de los dos ejes anteriores, como el trabajo o la participación en hechos históricos. 

La alienación tiene que ver con que el mundo ya no nos hable, fenómeno que produce vacío y pérdida de emoción

Pienso que las aportaciones de la neurociencia y de Rosa son de gran utilidad para analizar el fenómeno de la posverdad, pues nos presentan un amplio marco antropológico que no siempre ha sido considerado a la hora de reflexionar sobre este fenómeno. 

La propia filosofía moral pone de manifiesto el papel de las emociones, así Victoria Camps afirma que “las emociones son formas de conocimiento y valoración de la realidad. Suscitar las emociones oportunas para conseguir ciertos modos de ver y de apreciar las cosas es educar. Por eso la educación de las emociones no puede ser una cuestión psicológica; es, sobre todo, una cuestión moral”.  En el mismo sentido, Marta Nussbaum sostiene que “si se omiten las emociones, se descuidará no un mero apéndice psicológico del pensamiento crítico, sino una parte del propio pensamiento ético”. 

La educación de las emociones no puede ser una cuestión psicológica; es, sobre todo, una cuestión moral

Por tanto, para combatir el uso y los fines manipulativos propios de la posverdad, más que prescindir de las emociones, será necesario educarlas, así como mantener una relación de reciprocidad con el mundo, sin obviar, evidentemente, el saber de la ciencia y de las matemáticas. Todo ello nos aproximará a una forma de pensamiento que contendrá un rigor argumental propio del ámbito de la praxis que, tal como nos apunta Xavier Etxeberría, refiriéndose a las opiniones éticas, resulta esencial: “ante la fuerte tendencia actual de fondo subjetivista emotivista de pretender sustentar nuestras opiniones sobre la ética únicamente en que son opiniones nuestras y -se presupone- no pueden pretender ser nada más”.

El profesor de Ética y Pensamiento Albert Florensa participa en la segunda sesión del ciclo Posverdad, organizado por el Máster en Humanidades: arte, literatura y culturas contemporáneas de la UOC y el Máster en Filosofía para los Retos Contemporáneos de la UOC, juntamente con la librería Documenta, que tendrá lugar el 10 de noviembre.

Bibliografía:

– Etxeberria, X., “Pensamiento ético y praxis”, en Sasia, P.M. Coord. (2018): La perspectiva ética, Tecnos, Madrid.

– McIntyre, L. (2018): Posverdad, Cátedra, Madrid.

– Morgado, I. (2007): Emociones e inteligencia social. Las claves para una alianza entre los sentimientos y la razón, Ariel, Barcelona.

– Rosa, H. (2012): Aliénation et accélération. Vers une théorie critique de la modernité tardive, La Découverte, Paris.- (2018): Résonance, La Découverte, Paris.

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