Repensar la dominación totalitaria con Hannah Arendt

26 octubre, 2020 hannah-arendt-dominacio-totalitaria-filosofia

 



Sobre el concepto de dominación totalitaria desde Hannah Arendt, disertación planteada en el marco del ciclo Obediencia.



Por Felicitat Llop, filósofa y catedrática
de filosofía en la enseñanza secundaria


Cuando Hannah Arendt intenta explicar los orígenes del totalitarismo, se pregunta qué tipo de experiencia humana básica y conocida por los seres humanos ha hecho posible el surgimiento de una forma política, según ella, absolutamente original, en el sentido de inédita.

Arendt dirá que el totalitarismo, cuya esencia es el terror, responde de alguna forma a las necesidades del ser humano; esta necesidad es la de rehuir la soledad, que no la vida solitaria, del individuo previamente aislado.


Cuándo se aísla el individuo


El sujeto queda aislado cuando se destruye la vida política, ya que es en el espacio político donde las personas aparecemos como tales, miramos y somos vistas, reconocemos y somos reconocidas. Es donde emprendemos acciones coordinadas con los demás para lograr objetivos comunes, donde se manifiesta nuestra característica de natales en tanto que somos capaces de generar acciones espontáneas. Es donde aparece la libertad como el espacio que hay entre los individuos.

El sujeto queda solo cuando además de la vida pública también se destruye la vida privada, es decir, la capacidad de experiencia propia, la de aportar algo propio al mundo y la de pensar. La ideología, con la que el totalitarismo destruye al individuo, es invulnerable a la experiencia y la tiranía de la lógica –la lógica de la idea– impide el pensamiento. Entonces sólo queda la pura fuerza de trabajo, es decir, el mero trabajo para la supervivencia. Reducido el ser humano a esto, es absolutamente superfluo, intercambiable por cualquier otro.


La importancia de cuidar la salud del espacio político


Por lo tanto, para evitar el totalitarismo debemos cuidar la salud del espacio político, que es siempre pluralidad, espacio para la espontaneidad humana, con interacción y diálogo con los demás. Al mismo tiempo, debemos procurar que el individuo no sea superfluo, es decir, que no sólo sea un animal laborans, cuya actividad no perdura sino que se consume en sí misma.


 


Este repensar el concepto de dominación totalitaria con Hannah Arendt, ha sido planteado en el marco del ciclo Obediencia, organizado por el Máster de Humanidades UOC, y por el Máster de Filosofía UOC, tras la sesión impartida por Felicitat Llop, filósofa y catedrática de filosofía en la enseñanza secundaria, en Els Amics de les Arts.


— Disseccionar l’obediència en escenaris de nova normalitat

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