¿Por qué aumenta el consumo de películas sobre pandemias y contagios en días de coronavirus? — Antropología de los medios

2 abril, 2020 peliculas-pandemia-coronavirus-antropologia

Os compartimos una radiografía antropológica de Elisenda Ardèvol sobre el auge del consumo de películas sobre contagios durante la pandemia de la Covid-19, y un análisis de “El Hoyo” desde la antropología.

 

Recientemente, Elisenda Ardèvol, antropóloga y profesora de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, daba respuesta a esta cuestión en el telenoticias 324: ¿Cómo se explica el éxito de películas como “El hoyo” en estos momentos que estamos viviendo de pandemia y confinamiento por el coronavirus?. El minutaje televisivo era un tiempo escaso, quizá demasiado breve para poder explicar su punto de vista acerca de este fenómeno desde la antropología. Por este motivo, con el fin de transmitir una perspectiva de la antropología de los medios y el éxito de estas películas de terror como “El Hoyo” o “Guerra mundial Z” en estos días, publicaba posteriormente en su blog: El hoyo: antropología, terror y ficción. Un artículo que desglosa los factores (interrelacionados) que dan lugar a esta realidad y posteriormente su análisis de la película “El Hoyo” desde una mirada antropológica. 

 

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La viralidad de películas sobre pandemias y contagios en días de confinamiento por coronavirus

Tres puntos clave para comprender desde la antropología por qué se consumen durante el confinamiento más películas sobre pandemias, contagios, apocalipsis y distopías futuristas.

1. Analogía por la pandemia por coronavirus

Estamos viviendo en la actualidad una situación análoga a las películas sobre contagios o amenazas globales que se puede resumir en cuatro grandes rasgos:
– Confinamiento
– Pandemia
– Desaparición de un mundo tal y como lo conocemos
– Ruptura de nuestra cotidianidad

Estas películas proporcionan una mirada espejo, es decir, nos ofrecen una explicación y nos trasladan una solución al conflicto. Como destaca Elisenda Ardèvol, las películas en general tienen un desenlace favorable, con un orden reestablecido y ela mayoría de estos films los protagonistas terminan a salvo. Este tipo de películas nos permiten trabajar nuestras angustias y temores más profundos, junto a un final que nos facilita la sensación “todo acabará bien”. En el caso “El Hoyo”, película que ha presentado un pico de audiencia estos días, el final no está cerrado, no es un final feliz, pero queda abierto a la esperanza.
 

2. Miedo y emociones fuertes que nos agitan

Las películas de terror se caracterizan por jugar con nuestras emociones más intensas. Elisenda Ardèvol afirma en su texto que “el miedo es una de las emociones más profundas”. En estos días de confinamiento y de reclusión en nuestras casas, el aburrimiento también es una de las sensaciones que está más presente que choca con la realidad externa al hogar. Películas sobre pandemias y contagios, donde la gran mayoría trabajan con emociones que generan alto grado de tensión, nos conmueven, nos remueven, nos proporcionan adrenalina, y son precisamente sensaciones que nos hacen sentir vivos y nos evaden de esta apatía que puede proporcionar no salir de casa. Ardèvol rescata aquí tanto la literatura como la antropología clásica: “El terror es el origen del sentimiento religioso; parte de una emoción pre-cultural vinculada al miedo y la fascinación por  lo desconocido y a la abrumadora fuerza de la naturaleza. Es el terror preternatural que invoca Lovecraft o el terror que inspira “lo santo” según Rudolf Otto.

 

 
3. La misma viralidad de los medios

A pesar de estar confinados en nuestras casas, seguimos conectados. Los algoritmos y la influencia de las grandes plataformas sigue su curso habitual. Ardèvol destaca “Netflix lanza esta película, la sitúa entre las primeras del ranking de recomendaciones, como una tendencia social. La gente habla de ella, los que la han visto la recomiendan, generando un efecto viral: todos queremos opinar sobre ella, si a otros les ha gustado, a nosotros también, queremos verla para compartir, opinar, hacer memes… si no la has visto “estas fuera”…” Nuestra sociedad y sociabilidad está intrínseca a esa dinámica de los medios digitales y el contagio de contenidos que lo hace viral.  Al mismo tiempo, es también una manera de expresar lo que nos pasa mediante las películas.

 


 

“El Hoyo” desde una visión antropológica 

A continuación encontraréis el análisis de la antropóloga Elisenda Ardèvol sobre la película “El Hoyo” que se estructura bajo tres ejes culturales presentes en las películas de terror. Estos tres ejes constituyen un orden clasificatorio en todas las culturas según Mary Douglas y que, según recoge el artículo de Martin Bridgstock (1989), las películas de terror desestabilizan o ponen en crisis. Es el desorden en estos tres ejes lo que provoca el miedo, el pánico o el horror

 

Película distópica futurista el hoyo

1. La polución

El primer nivel del miedo es entrar en contacto con lo contaminado o susceptible de contaminar. Eso repercute tanto a la limpieza corporal como habitacional. En todas las culturas existen ciertas pautas para evitar el contacto con concretos fluidos corporales, pudiendo ser de diferente índole, como sangre, saliva, semen, mocos, sudor, orina, excrementos… No siempre se relacionan con creencias higienistas de nuestra sociedad. Por ejemplo, puede darse la norma  de evitar la sangre menstrual y no la sangre que se produce tras una herida. La cultura establece parámetros sobre lo que es puro y lo que es impuro. Cuando se entra en contacto con lo impuro, se trata de una primera transgresión del orden cultural. En “El Hoyo” se puede distinguir estas transgresiones en el asco que nos produce comer lo que los otros han comido, la contaminación con la sangre, o incluso el canibalismo.

2. El horror

El horror es el segundo nivel de desorden. Se trata de un desorden moral, esa disolución de la línea entre lo que correcto e incorrecto en relación a un comportamiento ético; es decir, la aparición de un comportamiento amoral o inmoral. En “El Hoyo” aparece en la dinámica de grupo junto a la situación de escasez, donde el ser humano es capaz de obrar en límites teóricamente insospechados. En este caso, la razón y la cooperación parecen fracasar frente al individualismo y el instinto de supervivencia. Asociamos mayoritariamente como héroe a quien mantiene su moral impoluta, quien se sacrifica por el bien de la colectividad. 

 

Por qué aumenta el consumo de películas sobre pandemias en días de coronavirus

 
3. El terror

El tercer nivel es el del desorden cosmológico; se establece una perturbación del orden cósmico, existe un componente causal que pone en peligro el mundo tal y como lo conocemos, nuestros seguridad se ve amenazada, e incluso, vulnerada.  El concepto ‘caos total’ se apodera de los espacios habituales… para instaurar un nuevo orden de índole monstruosa (generalmente tiránico o inhumano). Elisenda Ardèvol destaca la creación de “El monstruo” como un ejemplo típico de hibridación amoral .  Las películas sobre catástrofes se familiarizan con este tema, pero también las de ciencia ficción como “Star Wars”. Como estamos acostumbrados, la mayoría de las películas con sello hollywoodiense: el orden vence al caos. Por norma general, el monstruo antagonista es abatido por un protagonista que figura como héroe y se sacrifica por la humanidad. El héroe que es capaz de trascender su “instinto de supervivencia” y priorizar el conjunto de vida de los demás a la propia. Esto también lo podemos ver en “El Hoyo”, aunque quizá de forma más difuminada, ya que el orden de partida se nos presenta de entrada como inmoral o extremo: un lugar que es una prisión con unas reglas de partida inhumanas. Como explica Elisenda Ardèvol el final no es reinstaurar el orden, sino transformarlo:“ se intuye que el sacrificio del héroe dará luz a un nuevo orden, representado por la niña que emerge de las profundidades de las plataformas. En este sentido, es una película “transgresora” comparada con la mayoría de las películas americanas, ya que propone la posibilidad de trascendencia de un orden “amoral” a un nuevo orden…”

En resumen, la mayoría de las películas de ficción que beben de la lógica narrativa de Hollywood utilizan con más o menos fortuna e intensidad estos tres ejes y, los órdenes que salen de esas crisis son el mismo que había anteriormente, pero reforzado; en el caso de “El Hoyo” lo dejan abierto a una indefinida esperanza. Lo que no sabemos es cómo se reestablecerá el orden después de la trágica película que estamos viviendo. Esperemos que al final, consigamos esa sensación de “todo irá bien”. ¡Cuidaros! 

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