Un siglo de relaciones entre China y España

8 octubre, 2021
Barcos llegando a puerto

Desde el introductor del cine en Shanghái hasta los impulsores de la moda de la Pelota Vasca, pasando por un torero chino que rondó las plazas españolas, las relaciones entre China y España entre los años 1845 y 1945 se podrán entender mejor gracias a la exposición ‘El sueño español de China’ que desde el 28 de septiembre se puede visitar en la sede del Instituto Cervantes de Shanghái. La muestra, que ya ha pasado también por Pekín, está comisariada por dos expertos de la UOC: David Martínez Robles, investigador del grupo ALTER y profesor de Artes y Humanidades de la UOC, y Xavier Ortells, doctor en Traducción y Estudios Interculturales por la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador postdoctoral en la UOC

Cartel promocional de la exposición

El repositorio digital Archivo China-España, 1800-1950, dedicado a las relaciones entre ambos países, fue el punto de partida de este encargo que parte de mirar “hacia un vacío”, en palabras del propio Ortells, sobre las relaciones entre ambos países una vez Filipinas deja de ser colonia española. “Antes, con Filipinas colonizada, las relaciones de España con la China eran más fluidas y conocidas, pero los historiadores cerraron un poco la investigación de lo que pasó después”, señala. El archivo finaliza en 1945, cuando los comunistas se imponen en China, con Mao en el poder y Franco en España, y “se rompen todas las relaciones con China”, añade Ortells

A mitad del siglo XIX, periodo previo al que comprende la exposición, llega el primer diplomático español a China. Se trata de Sinibaldo de Mas, intelectual y hombre de estado enviado por las cortes españolas que residió en China durante ocho años y escribió informes que explicaban cómo era la vida política en el país.

El boom del cine, un legado español en la China 

Bien entrado el siglo XX, uno de los personajes que más llaman la atención es Antonio Ramos, un soldado que intentó sin mucho éxito introducir el cinematógrafo en Filipinas y que después, en Shanghai, consiguió ser el pionero de esta tecnología en el país asiático. Aunque había registros previos de proyecciones, fue el primero en hacer del cine un negocio lucrativo y en 1908 construyó el que fue el primer teatro dedicado exclusivamente al cine de la ciudad de Shanghai

Antes, con Filipinas colonizada, las relaciones de España con la China eran más fluidas y conocidas, pero los historiadores cerraron un poco la investigación de lo que pasó después

Hasta entonces, las películas se proyectaban en teterías y otros locales. Poco después, el también español Abelardo Lafuente empezó a diseñar los primeros cines del país. “Para hacerse una marca personal y española, añadió detalles parecidos a los de la Alhambra en sus edificios”, cuenta Ortells después de años investigando las idas y venidas de españoles a China y las relaciones entre ambos países. 

Antonio Ramos fundó siete grandes salas cinematográficas en Shanghai, construyó el cine Rialto de Madrid y hasta dirigió y produjo varias películas para el público chino

Shanghai era por entonces “como el Dubai de hoy en día”, comenta Ortells , “un lugar donde se va a hacer dinero rápido, donde la legalidad es fluida y donde los extranjeros hacen y deshacen aunque formara parte de un estado soberano”. 

En los años 30, Shanghai vivió otro momento importante y dinámico durante el que atrajo a una nutrida comunidad extranjera y también española. Entre ellas, un grupo curioso de vascos que introdujo la pelota vasca como deporte, tal y como se ve en carteles de la exposición. “No es porque les gustara mucho, sino porque al ser un deporte rápido permitía hacer muchas apuestas. Y era una ciudad que funcionaba mucho para hombres solos, con mucho dinero negro, drogas, vicio y prostitución”, explica el investigador. 

Detalle de la exposición. Love Art – 魔都生活ART

La investigación se llevó a cabo en bibliotecas de China y de España y, gracias a la repercusión en las redes, pudieron contactar con “la bisnieta de un catalán que fue el primero en introducir el hormigón en China”, rescata David Martínez Robles. La búsqueda documental les dejó otra anécdota curiosa: dieron con el álbum fotográfico del fotógrafo español Juan Mencarini, que vivió en China a finales del XIX, en un museo de historia natural de Lille, en Francia. Entre restos de ballenas y orangutanes, el centro también tenía un fondo documental que estaba allí por un movimiento de archivos y que nadie sabía muy bien lo que era. 

Shanghai era por entonces como el Dubai de hoy en día

Comunismo y Franquismo, fin de una época

La exposición se cierra en 1945 porque poco después llegó el comunismo al poder y, con Franco en el poder, las relaciones se rompieron. Por aquella época, el franquismo reconocía la República de China afincada en lo que hoy conocemos como Taiwán bajo el control del “generalísimo” anticomunista Chiang Kai-shek, uno de los mandatarios extranjeros más condecorados por el gobierno franquista. 

Xi Jinping en la Plaza de Armas con S.M. el Rey Felipe VI, autoridades militares y la caballería de la Guardia Real

Fue en los años 80 cuando las relaciones se normalizaron entre ambos países y España reconoce a la República Popular China como legítima. El gobierno chino intenta tener hoy buenas relaciones con Europa y España, pese a su papel “discreto”, le brinda cordialidad e intenta atraer inversiones. En 2018, la visita oficial del presidente chino Xi Jinping fue recibida con toda pompa por las autoridades españolas, que consiguieron reforzar las relaciones internacionales en parte para potenciar la exportación del jamón ibérico y el vino, aunque son productos aún hoy anecdóticos en el país asiático. 

Comercio y migración, las principales relaciones hoy

El intercambio social y cultural más obvio para los ciudadanos está en el auge de la migración y comercios regentados por chinos en España. Son la séptima comunidad extranjera más numerosa en el país con más de 190.000 habitantes, la gran mayoría de Zheijang, una región donde “es posible encontrar algunos residentes en España que vuelven de visita hablando castellano”, explica Martínez Robles

La comunidad española en China, en cambio, es de 5.000 personas, algo mayor que en décadas anteriores aunque se ha reducido con la pandemia de covid-19, que ha propiciado muchos regresos. 

Celebración del Año Nuevo Chino en Barcelona. Año 2019. Joan Cortadellas (El Periódico de Catalunya)

En contra de la imagen que se tiene a veces en el exterior de país cerrado, “China es un país multiétnico y multicultural”, lo que pasa es que es “una cultura lejana” y por tanto hay mucho desconocimiento mutuo, reflexiona Martínez Robles. Reconoce, eso sí, que impera un discurso “nacionalista” que recela de lo extranjero. “China es muy grande. No tiene nada que ver Shanghai, donde la gente tiene una vida más moderna que cualquier vecino de Barcelona, que una comunidad rural”, añade Ortells

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